Cinco empresas compiten por confeccionar las cédulas y pasaportes de los chilenos por los próximos 10 años. En la licitación el factor económico pesa un 65%, mientras la evaluación técnica tiene una relevancia de 30%. Esto ha generado preocupación y críticas de los competidores más experimentados quienes denuncian “falta de exigencia técnica y de seguridad”.

Tras más de un año de su publicación, la licitación del nuevo modelo de sistema de identificación, documentos de identidad y de viaje del Registro Civil atraviesa uno de sus últimos pasos. Este lunes se realizó la oferta económica de los interesados en confeccionar las cédulas de identidad y pasaportes por los próximos 10 años y en octubre podría ser adjudicada.

En esta oportunidad el criterio de evaluación de las propuestas de los oferentes se dividió en un 65% de importancia al precio, un 30% a la evaluación técnica y el 5% restante a temas formales y antecedentes, a diferencia de la licitación anterior en la que se ponderó la parte técnica y la económica por igual (50% cada una). Esto generó ciertos temores en los oferentes con más experiencia en el rubro, que señalan que la decisión podría basarse solamente en la oferta monetaria más competitiva para el Estado, restándole importancia a la calidad.

Fue el consorcio liderado por la empresa china Aisino la que presentó el monto más conveniente por una suma de US$222 millones. En tanto, la actual concesionaria Idemia, quedó en segundo lugar tras ofrecer US$245 millones. Le sigue el consorcio Sonda-Thales con US$261 millones, Telefónica Chile con US$303 millones y finalmente, Veridos con US$379 millones.

Inicialmente eran seis las compañías que pujaron en el proceso, pero Adjudica Chile no pudo hacer su oferta económica luego de ser descalificada durante el cierre de la evaluación técnica, por no cumplir con los requerimientos.

En cuanto a los puntajes técnicos que obtuvo cada consorcio todos fueron calificados con 30 puntos, excepto Aisino que fue la peor evaluada con 28,1, sin embargo, es la mejor aspectada para adjudicarse la licitación debido a la ponderación del 65% del aspecto económico. Además, en caso de que hubiera empate entre los oferentes, las bases indican que se adjudicará a quien haya obtenido el puntaje más alto en la oferta económica.

Complicaciones en la licitación

La licitación no ha estado exenta de complicaciones, críticas y cuestionamientos por parte de los 6 interesados en adjudicársela. En junio de 2020 el servicio de identificación nacional lanzó las bases de la licitación para el nuevo periodo de diseño, desarrollo, fabricación y soporte de los pasaportes y cédulas de identidad del país. Desde ese momento el Registro Civil tuvo que modificar tres veces el calendario. Una de ellas debido a que el organismo debió responder más de 3 mil consultas que le hicieron los interesados en la licitación en septiembre, pero corrieron el plazo para responder hasta diciembre. Ese cambio provocó que se cambiara de enero a abril la presentación de ofertas.

Según la institución no hubo ninguna “inconsistencia” en las bases que haya provocado las miles de preguntas. Aseguran que “lo que busca el nuevo modelo de identificación es separar los módulos y dejar los que son propios del negocio de identificación a la empresa, como la fabricación de documentos”. El resto estará a cargo del Registro Civil lo que, afirman, “permite bajar los costos de la licitación en aproximadamente US$200 millones”. “Entendemos la cantidad de consultas recibidas, ya que este cambio generó interrogantes entre los oferentes las cuales fueron resueltas y entendidas”, aseguran.

Luego, la pandemia volvió a modificar los plazos. El confinamiento de la Región Metropolitana y el cierre de fronteras provocó que suspendieran el proceso por 12 días para facilitar la entrega de las ofertas a los oferentes extranjeros y además, generaron cambios en las bases a solo semanas de la entrega de ofertas (29 de abril). Uno de los cambios más cuestionados fue la eliminación del requisito de la entrega física de muestras de cédulas y pasaportes, generando molestia entre quienes tenían sus documentos listos. Esto incluso llevó a Idemia a presentar una demanda a fines de abril.

Los numerales eliminados de las bases indicaban que el oferente debía entregar al menos 200 ejemplares de cédulas de identidad con chip, personalizadas con los datos requeridos y otras 200 muestras de pasaportes electrónicos personalizados en forma impresa y electrónica. Los ejemplares debían ser fabricados utilizando las mismas técnicas, materiales, insumos y equipos que se ofrecen en la propuesta. Con la modificación, la entrega de estos ejemplares quedó consignada como “opcional”.

En respuesta a cómo evaluarán la calidad de los ejemplares sin verlos, el Registro Civil indicó que “las ofertas deben cumplir con los niveles de seguridad establecidos en las bases de licitación que están en conformidad a los estándares de seguridad de nivel internacional de OACI y NIST”.

Con las ofertas económicas abiertas, resta que el Registro Civil evalúe todos los documentos adjuntos y los pondere con la evaluación técnica y los aspectos formales, criterio en el cual todos obtuvieron la máxima calificación. La adjudicación está agendada para el 7 de octubre y la firma del contrato para el 22 de noviembre, mientras que el inicio del nuevo sistema de identificación está programado para diciembre de 2022. Esto podría generar que la concesión con la francesa Idemia se extienda, ya que el contrato de operación es hasta enero de 2022, aunque esto no ha sido confirmado por el Registro Civil.